Hoy he ido a dentista, y ha sido un sufrimiento, pero no de esos de no me puede aguantar el dolor, de esos no, de los que estás tensa como un arco, te chirrían los dientes y oyes sonidos poco agradables. Y encima, sales de la consulta totalmente descolocada y pagas 150 eurazos por una tortura que deja a la china a la altura del betún... y en 30 minutos!!No puedo evitar sentirme timada: rogando para que me cojan a una hora que ni siquiera me va bien, perdiendo clases de frances, pagando una pasta que necesito, pidiendo perdon por llegar 1 minuto tarde...
O el trabajo de mi dentista esta sobrevalorado, o el mío muy infravalorado. Yo también tengo estudios, tengo experiencia... pero mi relación laboral, para nada tiene que ver con la que puede tener mi dentista.
Nadie me agradece que al poner una ruta estática en un equipo, se recupere la conexión a internet, aunque sea una conexión que necesita una estudiante para enviar la entraega final de la última asignatura de una carrera, ni tampoco por revisar cual es la mejor solución técnica para un hospital, ni ver si solapa una dirección NSAP que podría tumbar una red... noooo, esa es mi obligación, y me pagan por eso.
Así pues, esta es nuestra sociedad. Por esta regla de tres, tampoco yo le doy las gracias al reponedor de los vegetales en el mercado, o los Actimel mañaneros, por mucha falta que me hagan.
Supongo que todos tenemos la necesidad de sentirnos útiles con lo que hacemos. Algunos toman como válida una recompensa económica, otros toman una compensación personal, y algunos, los vocacionales, una compensación profesional.... la mayoría de nosotros trabajamos y punto. Ah, y podemos dar las gracias [si trabajamos].
Hoy la pregunta me ha asaltado esperando un semaforo rojo, de esos interminables.